Los lentes multifocales, también llamados progresivos, permiten corregir varias distancias de visión con un solo cristal: lejos, distancia intermedia y cerca, todo en el mismo lente y sin la línea divisoria de los bifocales tradicionales.
¿Cómo funcionan?
La graduación cambia de forma progresiva a lo largo de la superficie del cristal: la zona superior se usa para ver de lejos, la zona intermedia para distancias medias (como una pantalla de computadora) y la zona inferior para lectura o tareas de cerca. La transición entre zonas es suave, sin saltos bruscos de imagen.
¿Qué diferencia a un multifocal de alta gama?
- Menos aberraciones laterales: los diseños de alta gama minimizan las zonas borrosas en los costados del cristal, algo muy notorio en los multifocales más básicos.
- Mayor campo de visión intermedio: útil para trabajar con la computadora o manejar, sin tener que mover tanto la cabeza para enfocar.
- Diseño personalizado: se calculan con software avanzado que considera ambas caras de la lente y, en los modelos más premium, mediciones individuales del ojo.
- Menor tiempo de adaptación: al reducir las distorsiones laterales, el ojo y el cerebro se acostumbran más rápido al nuevo cristal.
¿Cuándo conviene invertir en uno?
Si tenés presbicia (vista cansada, típica a partir de los 40-45 años) y hoy alterás entre lentes de lejos y de cerca, o usás bifocales con línea visible, un multifocal de alta gama --como los que ofrecen marcas como Essilor o Rodenstock-- suele significar una adaptación más cómoda y una visión más natural en el día a día.
Escribinos y te asesoramos sobre qué tipo de cristal multifocal se ajusta mejor a tu graduación y estilo de vida.